Necesito que seamos amigos. Que no haya rencor entre lo que ha sucedido entre nosotros. Que no haya rabia por no poder tenernos ni resentimientos en nuestras decisiones y acciones frente a los demás. Necesito que nos enseñemos nueva música, que podamos ir al cine a ver pelis que nos gustan y nos dejan atónitos en silencio como única respuesta a la admiración, necesito recibir tus mails con increíbles descubrimientos cibernéticos y que te retes a dibujar en servilletas de un restaurante.
Te voy a echar de menos cuando nadie me abrace al dormir. Cuando no tenga que compartir encajada como una pieza de puzzle un pequeño espacio que da al abismo del mundo. Cuando coja mi moto hacia donde me lleven las lineas de la carretera. Te voy a echar tanto de menos...
Todos mis gritos hacia tu silencio, mi racionalización frente a tu búsqueda de respuestas, mi análisis a lo onírico, no ha sido más que la muestra de que me importas, de que mis sentimientos giran entorno a ti y a todo lo compartido. De todos los sueños que nos envolvían a la aspiración de compartir juntos el resto de nuestras vidas.
Pero el viento ha soplado arrastrándolo todo en forma circular que nos hace mirar a cada uno hacia puntos cardinales distintos y opuestos.
Sigue pensando en mí en tu viaje. Yo viajaré con todos tus presentes en mi maleta.