Sigo teniendo tu post-it en el dashboard de mi ordenador en el que me agradecías que te sacara de cualquier lugar con una canción.
Pues ahora hay una canción que expresa como me siento: la decepción, la soledad, la rabia, la melancolía por lo perdido, el no saber como afrontar todo lo que se me viene encima, la sensación de haberme equivocado tantas veces en mis elecciones, la tristeza..., las lagrimas que no sé por que razón no pueden brotar... Quizás contenidas de rabia y de dolor pretenden surgir en el momento menos esperado y más advertido. El momento en el que menos me apetezca llorar.
La canción se llama Absente y, la verdad, no hay nada que defina mejor lo que podría calmar o, como mínimo, cubrir todo esto. No quiero buenos consejos, no quiero que alguien me diga que me entiende, no quiero que intenten solucionar mis problemas con todas las cavilaciones mentales que, cuando las nombran, se me repiten. Porque ya han pasado por mi cabeza.
No quiero nada más que el abrazo de alguien que me ame, que quiera estar conmigo pese a todo. Pese a lo que le puedan contar. Pese a lo que haya podido hacer antes. Pese a lo que soy. Pese a todo este estado. Alguien que me cubra y me sostenga para poder mirar con esperanza y no ver un futuro vacío. Alguien que, con mis miedos, haga cometas de colores.